En un mundo donde el tiempo es el único recurso verdaderamente igualitario, los relojes de alta relojería representan la paradoja perfecta del lujo: objetos diseñados para medir el tiempo, pero cuyo valor principal radica en desafiar el paso de los años.

El mercado de relojes de lujo en Estados Unidos alcanzó los 8.4 mil millones de dólares en 2023, según datos de Federation of the Swiss Watch Industry, con un incremento del 11% respecto al año anterior. Más significativo aún es el crecimiento del mercado secundario: las plataformas de relojes de segunda mano de lujo como Chrono24, Crown & Caliber y WatchBox —esta última con sede en Philadelphia— han visto aumentar sus transacciones en un 35% anual durante los últimos tres años consecutivos.

¿Por Qué los Relojes Se Han Convertido en Activos de Inversión?

La respuesta no es sencilla, pero tampoco es aleatoria. Varios factores confluyen para hacer de ciertos relojes mecánicos de alta gama activos de inversión legítimos y, en algunos casos, extraordinariamente rentables:

Las Marcas que Dominan el Mercado Americano

El mercado americano tiene sus propios ganadores y perdedores, que no siempre coinciden con las jerarquías del mercado europeo o asiático. La cultura americana del lujo —más orientada a la funcionalidad, el rendimiento deportivo y la legibilidad directa— ha favorecido a marcas específicas:

"El americano exigente no compra un reloj para impresionar en un salón europeo. Compra para expresar una identidad personal que combina éxito, criterio y una historia que merece ser contada."
— James Rockford, director de Christie's Watch Department, Nueva York

Rolex sigue siendo el rey indiscutible del mercado americano de volumen en lujo, pero su presencia en el segmento de ultra lujo ha sido desafiada. El Daytona en oro blanco con diamantes y el Submariner en platino son los modelos más buscados, con primas sobre precio oficial que oscilan entre el 80% y el 200%.

Patek Philippe representa el Olimpo de la relojería americana. La referencia 5711/1A —el llamado Nautilus de acero— alcanzó precios de 100,000 a 150,000 dólares en el mercado secundario americano antes de ser descatalogada, con primas de hasta el 400% sobre su PVP oficial.

Audemars Piguet y su Royal Oak han conquistado a una audiencia más joven y multicultural dentro del segmento de lujo americano, en parte gracias a colaboraciones con figuras del deporte y la música.

Dónde Compran los Coleccionistas Americanos

La topografía de la compra de relojes de lujo en Estados Unidos ha cambiado radicalmente en la última década. Las boutiques monomarca siguen siendo puntos de referencia para la compra de primera mano, pero el verdadero mercado de piezas interesantes se ha trasladado a tres entornos principales: subastas de casas especializadas (Christie's, Sotheby's y Phillips han multiplicado su presencia en el mercado americano de relojes), plataformas digitales autenticadas y salones de coleccionistas privados.

En Seattle, la comunidad de coleccionistas de relojes es particularmente activa. Reuniones informales como el Pacific Northwest Watch Collectors Meetup, que se celebra mensualmente en diferentes establecimientos de la ciudad, reúnen a decenas de entusiastas que van desde ingenieros de software con su primer Submariner hasta coleccionistas veteranos con piezas de seis cifras.

Perspectivas del Mercado para 2025

Los analistas del sector anticipan una cierta corrección en el mercado de relojería de lujo americana durante 2025, después de los años de fuerte apreciación. Sin embargo, las casas de subastas y los dealers más respetados coinciden en que las piezas de alta relojería de las grandes manufacturas suizas mantendrán su atractivo como activos de valor a largo plazo.

Las nuevas tendencias que los coleccionistas sofisticados están siguiendo incluyen los relojes complicados de manufactures independientes —F.P. Journe, H. Moser & Cie, Greubel Forsey— cuya presencia en el mercado americano ha crecido notablemente, y las piezas vintage de los años 60 y 70, que combinan atractivo estético, historia y un potencial de apreciación aún no totalmente realizado.